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Experiencias exitosas en aprendizaje

Dolors Reig en su blog el caparazón se refriere a ciertos desarrollos de la teoría educativa que parecen contradecir la forma como los profesores actuamos habitualmente en nuestro proceso de enseñanza, para usar esta palabra que va cayendo en desuso quizá injustamente.
En concreto me han interesado algunos de los elementos que han sido descubiertos, aunque no recientemente, por investigadores estadounidenses.
Me refiero a ellos y a mi propia experiencia docente, que incluye la práctica en varias carreras universitarias diferentes a lo largo de casi treinta años: la carrera de historia, la carrera de comunicación social, la carrera de diseño, la de restauración de bienes muebles, la de museología, la de psicología infantil y la de gastronomía.
En ellas he enseñado una diversidad de campos académicos pero que pueden resumirse en historia del Ecuador y de América, antropología y arqueología, historia del diseño ecuatoriano, del arte ecuatoriano y americano, historia de la cultura e historia de la gastronomía en la cultura.
¿Cuáles han sido los procesos más exitosos? ¿Cómo conseguimos una motivación superior en los estudiantes? ¿Existen elementos comunes en las experiencias positivas? Y si queremos decirlo de otra forma, más directa, ¿Qué ha servido y qué no?
Si quiero recordar aquello que creo haber hecho bien ¿Qué es?
Mis estudiantes han opinado con frecuencia que mis clases son atractivas, que puedo hacer las cosas interesantes y que conmigo se aprende mucho, también han señalado los defectos, procesos de evaluación no siempre claros, dificultades en identificar los materiales de estudio, demora en las entregas de calificaciones…pero a la larga quizá han sido mayores los logros que los fracasos.
¿Han aprendido los estudiantes? ¿Cómo?
No es posible hablar de todos los procesos seguidos pero sí destacar algunas experiencias.
1. Clases de diseño ecuatoriano a los alumnos que se forman para diseñadores. Hace tiempo que no trabajo en esta facultad de la Universidad del Azuay, pero es una de las experiencias que quiero compartir. Los estudiantes no tienen interés en la historia ¿Cómo motivarlos?
Fue útil el que ellos trabajasen en propuestas creativas que partiendo de los objetos, de cerámica, orfebrería, textiles, permitieran construir propuestas de diseño basadas en los elementos ecuatorianos pre colombinos.
Pero el éxito mayor se obtuvo, y me refiero a éxito por el entusiasmo, las buenas evaluaciones, y la participación colectiva, cuando los estudiantes trasladaban a objetos reales las propuestas sobre papel. Es decir cuando construían cosas que incorporaban a su cuerpo, cuando la línea dejaba paso a la tridimensionalidad y se incorporaba un elemento lúdico y hasta cierto punto teatral que se transformaban en acción. Esto llevó, antes, mucho antes de la ubicuidad de lo audiovisual a la filmación de una película «huayro» que recreó en argumento de ficción algunos de los elementos visuales y de diseño más interesantes.
2. Prácticas de campo con los estudiantes de arqueología. La expectativa en esta cátedra estaba centrada en la experiencia sobre el terreno, salir a toda costa al campo, poner las manos en la tierra, recorrer el espacio. A partir de las explicaciones en clase, acompañadas de dibujos, diagramas, movimientos de los estudiantes y otros recursos para explicar y motivar, el eje de la actividad estaba situado en la práctica.
Al no tratarse de una formación profesional en arqueología, ya que mis estudiantes de historia se forman para profesores de educación media, no era posible recurrir a estas salidas en forma continua, se daban pocas veces a lo largo del ciclo de cuatro meses.
Los materiales recogidos en la práctica de excavación, para la que se organizaban grupos que estaban bajo las órdenes de un curaca y apoyados por un quipucamayoc, se usaban en clase para desarrollar prácticas de clasificación de materiales, en especial de cerámica.
Al final de ciclo la satisfacción era alta, pero siempre quedaba pendiente una mayor relación con la arqueología de campo, tan metida dentro de las expectativas de los estudiantes de la Universidad de Cuenca.
3. Los banquetes de Historia de la Gastronomía en la Cultura fueron para mí una sorpresa. Al final de uno de los períodos de clase con los estudiantes del primer ciclo llegamos casi a odiarnos, mutuamente. Ninguno de los esfuerzos para motivar a los estudiantes deba resultado positivo con todos ellos, junto a los que no querían perderse una sola clase estaban los que buscaban a toda costa ranclarse, y cuando no lo hacían su actitud era insufrible.
Entonces pronuncié una famosa frase, de la que más tarde me arrepentiría, «si no quieren asistir no asistan, yo buscaré la manera de que aprueben sin venir a clases». Estaba claro que jugó un fuerte papel mi convencimiento de que todos dirían que iban a trabajar más y mejor, pero al menos seis, de un total de treinta, dijeron que me tomaban la palabra y se iban. ¿Qué hacer entonces?
Terminamos ese ciclo con altibajos y en la primera clase del próximo pregunté a los estudiantes que podríamos hacer para mejorar las cosas y entonces surgió la idea de los banquetes y demostraciones.
El primer banquete fue el del Renacimiento Italiano, le siguió la Expo del chocolate, más tarde la de comida rápida, después la cena del Titanic y al final la demostración de la tendencias actuales.
Todas estas actividades de aprendizaje fueron registradas y se encuentran en el blog de asignatura.
Podríamos hablar de éxito.
Pasados unos meses estos alumnos se acercan a mí frecuentemente a comentar lo mucho que aprendieron, cuanto nos habíamos divertido y cómo disfrutaron del aprendizaje. Y ahora que con los estudiantes del primero, realizamos una actividad semejante los antiguos alumnos recorrieron las mesas, aconsejaron, propusieron…
¿Qué tienen en común estas actividades?
Quiero solamente enumerar lo que veo como elementos similares:
a. Actividades asociadas en forma directa con las expectativas profesionales que ayudaron a dar forma al imaginario del grupo.
b. Abandono de los espacios habituales de clase, de los escenarios de clase para crear otros, lúdicos, distintos, separados de la rutina.
c. Trabajo colectivo, aprendizaje en grupo, compartir el entusiasmo.
d. Hacer cosas concretas, fabricar, construir, trabajar sobre el terreno.
e. Búsqueda colectiva de información y su transformación en conocimiento, apropiación del campo, transformación de la teoría en aplicación.
¿Cómo se asocian estos elementos con las teorías de aprendizaje?
Señalo, así mismo, lo que considero evidente.
a. Aprendizaje social.
b. Construcción.
c. Creación y uso de redes sociales.
d. Aprendizaje significativo y apropiación.